
Muchas veces imagino que las cosas son como soplar y hacer botella, así como dicen en mi pueblo, y es tanto que pienso que es tiendo a fantasear hasta llegar al extremo de creerme esa realidad que solo existe allí en ese pedacito de mundo que es mi mundo.
Luego llega la gran realidad que me lleva a caer en picada para darme un gran golpe. Así es mi vida, unas veces fantasías y otras veces ahora, fantasías que me dejan muchos beneficios y muchos sueños que llegan a ser realidad, otras veces realidades que por muy crudas siempre son buenas.
Cuando decidimos mi esposo y yo tener bebés, yo pensé por un momento que era así de fácil como hacer clic con los dedos. Era tan solo ver la fecha en los días que había que hacerlo y ya al otro mes esa semillita ya estaba sembrada dentro de mí. Pues no es así, la realidad resulto ser otra, aquí todo toma su tiempo, es tanto así que llegue a preguntarme ¿porque hay tanto niño abandonado y yo que tanto lo deseo no tengo uno?, de muchas partes vinieron respuestas a esa pregunta pero ninguna llenaron mis expectativas, hasta que llego una justo en una conversación con mi médico, es sencillo: ESAS MUJERES NO ESTAN ANSIOSAS POR TENERLOS, LLEGAN Y YA, CERO ESTRÉS, y me dije hasta aquí puede llegar el estrés? a ocasionar este tipo de interrupción? Pues si es cierto, cuando se decide tener un bebé todo absolutamente todo nuestro ambiente se vuelve sensible ante semejante decisión. Nos preocupa el presupuesto, la vivienda, el cuerpo, la educación, la salud, el hospital, el trabajo nuevo, es decir un todo que aunque pensemos que no nos estresa, resulta que SI, ahora somos mas vulnerables a sentimientos que jamás pensábamos que nos iban a debilitar.
Todo esto me ha servido para tomar las riendas de muchas cosas perdidas de una manera que aun no se porque se esfumaron: meditaciones, oraciones, ver la luz, pasar una tarde viendo el mar, escuchar, hacer silencio, quietud, creatividad, calma, el día sin reglas y de no hacer nada, reír, bailar y pare de contar de situaciones que me conectan con ese ser maravilloso que vive dentro de mi. Justo ayer me di cuenta que tengo una razón para volver a ese lugar, y ese motivo es: sentirme bien, en paz. Recordé una vez una palabra maravillosa que aprendí: DESAPEGO, cuando ponemos algo en la intención de la luz, es pedir lo que se desea y soltar, es desapego, es no esperar resultados, es no tener expectativas, es dejarse guiar, es SOLTAR. Cuando el Universo conspira, lo hace de verdad lo hace para que las cosas sucedan, pero a un tiempo que es el tiempo perfecto, ni antes ni después, es un Ahora que muchas veces me cuesta entrar en conciencia.
Por eso siento que me encuentro en un nuevo ciclo, en una nueva etapa que aunque desconozco cual será el resultado me esta gustando el camino que estoy llevando.
Ahora si creo que es soplar y hacer botella, después que ya conozco la razón y el motivo de sentirme bien. Siento que es conectarme con la MADRE Naturaleza, la que provee, la que nos da, la que nos trae al mundo, la que nos cura, la que recibe nuestras preocupaciones, la que nos muestra el camino, la ternura, el amor incondicional, la que nos ayuda a levantar cuando caemos, la que da y ya.
“…No poseemos la tierra, ella es la que nos posee”.
Paulo Coelho de su libro La Bruja de Portobello.
Yubirí Bolívar R.
Panamá, Marzo 2007.
Inspirado en el amor puro y absoluto que brota del corazón de una mujer que ama la creación.